ELECTROPULIDO DE METALES

El electropulido es una técnica de acabado químico que tiene como objetivos suavizar y limpiar la superficie metálica -reduciendo la microrrugosidad, eliminando rebabas y disminuyendo notablemente la adhesión de residuos y suciedad-, abrillantarla y, en último término, pasivarla. En términos muy genéricos, podríamos decir que es una mezcla de decapado y abrillantado.

En los últimos años, el electropulido se ha convertido en un tratamiento muy habitual en piezas de acero inoxidable, especialmente en sectores en los que la limpieza y la resistencia a la corrosión son fundamentales. De hecho, su demanda resulta muy frecuente en industrias como la alimentaria, farmacéutica, bioquímica o energética.

En Forcán consideramos que la realización de este acabado da un resultado excelente en superficies de acero inoxidable.

ANTES

DESPUÉS

El electropulido en el acero inoxidable


A grandes rasgos, el electropulido consiste en una técnica de acabado en la que el metal, en este caso, el acero inoxidable, se desgasta y se desprende electrolíticamente de la superficie de la pieza.

Su función es la de pulir electrolíticamente el objeto, consiguiendo un brillo extraordinario en mucho menos tiempo que el pulido mecánico o clásico.

Para obtener un buen acabado mediante el electropulido, la mayoría de las piezas de acero inoxidable deben pasar por tres fases. Te las explicamos a continuación.

FASES DEL ELECTROPULIDO EN EL ACERO INOXIDABLE


01 DECAPADO Y DESENGRASE


La superficie del objeto a electropulir debe estar perfectamente limpia para que el proceso se desarrolle de manera óptima.

La eliminación de restos de aceites, grasas, óxidos y otros contaminantes se convierte en un paso prácticamente obligatorio.

02 ELECTROPULIDO


En esta fase, con las piezas sumergidas en una solución líquida, se elimina metal de su superficie por medio de la aplicación de una corriente eléctrica. Esta técnica se conoce como chapado inverso.

Elementos que intervienen en el electropulido:

Una fuente de alimentación eléctrica, que transforma la corriente alterna ((CA) en corriente continua (CC).

La solución líquida, también llamada baño químico o electrolito, formada por distintos ácidos, fundamentalmente ácido sulfúrico y ácido ortofosfórico.

Un depósito recubierto de plomo para mantener el baño químico.

Los ánodos: las piezas que se van a electropulir, que se encuentran sujetas a una rejilla de cobre, titanio o bronce conectada al polo positivo de la fuente de alimentación de la corriente eléctrica.

Los cátodos: varias placas de cobre, plomo o acero inoxidable sumergidas en el electrolito y conectadas al polo negativo de la fuente de corriente eléctrica.

Tanto los terminales positivos (las piezas a electropulir) como los negativos (las placas de cobre, plomo o acero inoxidable) están sumergidos en el electrolito, constituyendo un circuito eléctrico cerrado de corriente continua.

Una vez que empezamos a aplicar la corriente eléctrica, el baño líquido actúa como conductor y la corriente llega hasta la superficie de las piezas, que se desgasta y libera iones de metal a la solución líquida. Algunos de estos iones se depositan en las placas de cobre, plomo o acero inoxidable, aunque la mayoría permanecen en el líquido.

Finalizado el proceso, la cantidad de metal eliminada de las piezas viene determinada por la siguiente combinación: la corriente que hayamos aplicado, el tiempo de duración y la eficiencia del electrolito.

03 TRATAMIENTO FINAL


El proceso de electropulido concluye con un pasivado, a fin de que frene la acción de los restos de ácido que queden en la solución líquida, proteja la pieza y garantice el sellado de los poros que esta pudiera llevar.

VENTAJAS DEl ELECTROPULIDO

El electropulido es una buena opción como alternativa a ciertos tratamientos metálicos en los que, por normativa, puede estar prohibido el uso de determinados compuestos. Además, presenta diversas ventajas:

Permite el tratamiento de piezas de todos los tamaños y formas en poco tiempo (un electropulido suele durar de 2 a 20 minutos). En Forcán contamos con cubas de grandes dimensiones que admiten todo tipo de piezas (3.000 x 900 x 1.200 mm).

Proporciona una buena resistencia a la corrosión.

Disminuye la tendencia de líquidos y sólidos a adherirse a la superficie del objeto tratado.

Se adapta a piezas de formas complicadas, donde el pulido mecánico resulta inviable.

Elimina la coloración debida a soldaduras o al calentamiento. En estos casos, si se desea una terminación uniforme es necesario un decapado previo.

Permite descubrir defectos en la superficie tratada que de otro modo serían indetectables.

Una superficie electropulida queda uniforme, sin tensiones superficiales, arañazos microscópicos ni abrasiones. No obstante, la capacidad de este proceso para eliminar marcas es más limitada que la del pulido tradicional.

Control del tratamiento de electropulido

Durante la fase de electropulido, los iones del acero inoxidable que pasan a la disolución producen una serie de reacciones químicas que originan diferentes productos secundarios que debemos controlar, a fin de lograr la mejor calidad posible del electropulido.

Los controles y mantenimientos del baño líquido son internos. La densidad del electrolito y la duración del tratamiento nos verifican su rendimiento.

Los cambios, ajustes y mantenimientos están reflejados en la hoja de control con la numeración pertinente para este baño.

¿NECESITAS PULIR TUS OBJETOS DE ACERO INOXIDABLE?

Contacta con nosotros y te asesoraremos sobre el tipo de pulido que más conviene a tus piezas