COBREADO DE METALES

EL COBRE

El cobre es un metal de color rojizo y brillo metálico, que se caracteriza por su alta conductividad eléctrica, ductilidad y maleabilidad, y por su gran capacidad antioxidante y anticorrosiva. Todas estas propiedades propocian su uso en múltiples aplicaciones, tanto en el sector industrial como el decorativo.

Cobreado de metales

De manera concisa, el cobreado de metales es un tratamiento electrolítico mediante el cual se cubre con cobre la superficie de una pieza.

El cobreado se utiliza como acabado final y también como etapa intermedia en el desarrollo de otros procesos de recubrimiento metálico: niquelado, cromado, dorado, plateado, bronceado y latonado.

FUNCIONES DEL COBREADO


SECTOR INDUSTRIAL

El cobreado puede solicitarse como acabado o como base para un baño posterior de otro metal.

Como acabado, el cobre se suele aplicar por ser un gran conductor en piezas que posteriormente van a ser soldadas.

No obstante, su principal aplicación es como base para un baño posterior de níquel ó cromo en objetos que precisan de una especial protección y resistencia.

SECTOR DECORATIVO

Se puede aplicar como base de otro recubrimiento y como acabado.

Como base, su finalidad es la misma que en el sector industrial. Así, antes de niquelar o cromar un objeto, se aplica sobre él un baño de cobre, a fin de aumentar su dureza y su protección frente a la oxidación y la corrosión, especialmente cuando las piezas van a estar situadas en ambientes húmedos. Además, sus propiedades conductivas permiten obtener acabados más lustrosos y uniformes.

Ahora bien, la mayoría de veces, el cobre sirve de acabado. En estos casos, el proceso de cobreado finaliza con la aplicación de una laca transparente para conservar el brillo conseguido durante el baño.

Por su color, este metal es ideal en la restauración de objetos antiguos y envejecidos.

En Forcán empleamos el cobre en todas las restauraciones de piezas que realizamos, ya sea como acabado o antes de aplicar un baño final de cromo o níquel.

TIPOS DE BAÑO DE COBRE


En Forcán desarrollamos dos líneas de recubrimiento de cobre: baño de cobre ácido y baño de cobre alcalino.

Cada uno de ellos tiene una función determinada y dependiendo de las características de la pieza a tratar convendrá aplicar uno u otro. Asimismo, la combinación de ambos (cuando resulta posible) da como resultado un recubrimiento muy fiable y duradero.

Baño de cobre ácido

Los principales componentes de este proceso son los ánodos de cobre y las sales (sulfatos y cloruros) disueltas en el electrolito. El resto de elementos de la solución líquida son abrillantantes, nivelantes y una parte de ácido sulfúrico.

Esta diversidad en la composición de la disolución obliga a llevar un control exhaustivo para conseguir las propiedades de dureza, nivelación y brillo deseados.

Baño de cobre alcalino

Cuenta con la misma base de ánodos de cobre y sales, pero en este caso, los principales elementos de la solución líquida son el cianuro y un metal alcalino.

Al contrario que en el cobreado ácido, aquí el electrolito apenas contiene aditivos orgánicos.

Precisamente, la mayor complejidad en la combinación de componentes del baño de cobre ácido hace que su realización sea más difícil, y en consecuencia, menos frecuente dentro de la cartera de servicios de las empresas de tratamiento de metales.

En nuestro caso, esta modalidad de cobreado es una más dentro del conjunto de recubrimientos metálicos que ofrecemos.

¿CÓMO COBREAR METALES?


Al igual que en otros recubrimientos de metales, existen diferentes métodos para cobrear metales. De todos ellos, en Forcán nos decantamos por el conocido como cobreado por electrólisis por ser, a nuestro entender, el que mejores resultados proporciona.

Componentes del baño electrolítico de cobre

El tratamiento de cobre por electrólisis se compone de los siguientes elementos:

Los ánodos o electrodo positivo: Fuente de cobre con la que se va a cubrir la pieza.

Los cátodos o electrodo negativo: Las piezas que vamos a cobrear, que puede ser de latón, acero, hierro, etc.

Un generador de energía eléctrica, a cuyo polo positivo estarán conectados los ánodos y al negativo los cátodos.

Una solución líquida o electrolito: Disolución acuosa que actuará como conductor de la corriente eléctrica. Esta disolución está formada por sales, abrillantantes, nivelantes y un ácido o una base, que puede ser ácido sulfúrico o cianuro, según el tipo de cobreado que realicemos, como veremos más adelante.

Proceso electrolítico del cobre

Una vez que tenemos todos los elementos, introducimos el cobre y la pieza que vamos a tratar en la solución líquida y ponemos en marcha el generador de corriente eléctrica.

Cuando encendemos el generador y la corriente eléctrica comienza a circular, la fuente de cobre empieza a liberar iones que viajan por el electrolito hasta posarse sobre el objeto que deseamos recubrir, formando una fina capa.

condicionantes del tratamiento de cobre

La intensidad de la corriente que se aplica. Se trata de un factor clave en el proceso de cobreado, en la medida en que condiciona las propiedades del recubrimiento de cobre obtenido. Así pues, según la corriente empleada, la velocidad de deposición cambia y también la adherencia de la capa de cobre que se deposita sobre el objeto.

El tamaño de las cubas del baño de cobre. Las dimensiones de los baños electrolíticos de nuestro taller son de 2.000 x 700 x 1.100 mm, por lo que podemos cobrear piezas de grandes tamaños.

Mantenimiento de los baños de cobre

Los líquidos de las cubas requieren un mantenimiento periódico para evitar contaminaciones metálicas, grandes enemigas del buen funcionamiento de la instalación.

Por ello, en Forcán ajustamos a diario los abrillantantes y nivelantes y las sales cada mes.

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